Los
investigadores encontraron que la mayoría de las
personas enfocan su atención en la nariz, boca y cachetes cuando conversan con alguien, sin embargo la parte superior
del rostro, ojos, cejas y frente; son las que más
reveladoras.
Mucha
gente se enfoca en la parte de abajo del rostro, porque
esto ayuda a entender lo que se habla, sobretodo si la
conversación se da en una ambiente ruidoso. Además, en
muchos lugares es culturalmente ofensivo mirar a una persona
directamente a los ojos.
"Talvez
sea cierto el viejo refrán que dice "los ojos
son las ventanas del alma",
"Los
humanos aprendemos desde niños a manipular nuestras
emociones faciales para que sean apropiadas a diferentes
espacios sociales. Con el tiempo esto nos permite
desarrollar comportamientos engañosos", explicó Prodan agregando como ejemplo el empleado
que fuerza una sonrisa a pesar de estar enojado con su jefe.
Luego
de estudiar a los participantes del estudio, los
investigadores encontraron que las emociones presentadas por
la parte inferior del rostro parecían ser procesadas por
el hemisferio izquierdo del cerebro del observador. De
forma similar, el hemisferio derecho del cerebro se enfocaba
en la parte superior del rostro.
Los
investigadores notaron que la parte izquierda del cerebro
se dedica a procesar las emociones y comportamientos
sociales aprendidos, mientras que la derecha se ocupa
de las emociones primarias e innatas.
"Estos
resultados pueden ayudarnos a tener un mejor entendimiento
de las bases neurológicas de la comunicación afectiva, e
incrementar la habilidad del médico para analizar como las
enfermedades, como la apoplejia y la demencia, puede alterar
estas funciones", dijo Prodan.

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